Recientemente hemos podido estar en la cata del nuevo vino de Finca Torremilanos: El Porron de Lara 2018. Un vino natural con el que la bodega vuelve a los métodos más tradicionales y auténticos de la Ribera del Duero.

Ricardo Peñalba, director Técnico Finca Torremilanos
Ricardo Peñalba durante la presentación online de los vinos

100% tempranillo, procede de viñedo en espaldera y en vaso, de 36 años a 800-900 m. de altitud, trabajados en agricultura ecológica y biodinámica. Pertenece a dos momentos de vendimia. Uno más fresco y temprano realizado a principios de septiembre. Y otro más dulce y maduro un mes más tarde. Como vino natural, ha sido elaborado sin sulfitos añadidos, sin clarificar y sin filtrar.

Un vino con crianza en barricas de 225 litros  de más de diez años –para evitar el aporte de la madera al vino- y en pequeñas tinas de hormigón, que reivindica, sobre todo, su personalidad desde el viñedo.

Un «No-Ribera del Duero»

Cuenta con etiqueta de Vinos de la Tierra de Castilla y León a pesar de que se elabora dentro de la Ribera del Duero, pero parte de su elaboración no está aceptada por la DO. Tema del que tendríamos para una larga e interesante charla.

Finca Torramilanos El Porrón de Lara 2018

La edición de 2018 contará solo con 7.000 botellas, que lucen en su etiqueta una acuarela del pintor Alfonso Aguirre realizada con sedimento de vino de la propia Finca Torremilanos.

Como explica Ricardo Peñalba, director de calidad de Finca Torremilanos, “El Porrón de Lara se hizo buscando una expresión nueva, distinta a la del Ribera que conocemos, buscando una acuosidad, ligereza, frescura. Pensamos que la Ribera tiene que ser sobremadura, y en parte es así porque el mercado está buscando esa sobremaduración, esa persistencia, y cierto dulzor –señala-. Y en El Porrón de Lara sí está ese dulzor, debido a la calidad de nuestras uvas, pero ante todo este vino es fresco y mineral”.

Cata El Porrón de Lara 2018

Un vino de color picota de capa media y en nariz aromas muy frescos, donde el protagonista es la fruta. El uso de la madera usada, hace que no se noten los aromas típicos de algunos Ribera del Duero más «clasicos». En boca es ligero, tanino muy sueve, acidez media y un persistencia media-larga.

Un vino diferente, que se recomienda abrir con cierta anticipación. Mucho más complejo de lo que te puede hacer imaginar la etiqueta. Esperaba un vino mucho más suave, y en cambio te encuentras un Ribera ligero, con mucha carga frutal y muy interesante.

Solo hay 7.000 botellas y con una demanda muy importante de Estados Unidos. Así que no lo dudes e intenta hacerte con una de estas botellas lo antes posible. Ya te anticipo que no hay añada 2019.